El transporte de carga por carretera en Colombia, que mueve más del 80 % de los productos del país, atraviesa su crisis de costos más aguda en años. Según el Índice de Costos del Transporte de Carga por Carretera (Ictc) del Dane, en junio de 2025 el alza operativa alcanzó el 8,59 % interanual, cuatro veces el incremento registrado en igual mes de 2024 (3,05 %). El combustible lideró el encarecimiento con un 12,81 %, seguido de peajes (+13,68 %) y mano de obra (+10,29 %), presionando los márgenes de pequeñas y medianas flotas y encareciendo la canasta de consumo nacional.

El fenómeno no es aislado: a nivel global, la volatilidad de los fletes se agudiza por aranceles, reducción de capacidad y retrasos en la entrega de nuevos equipos. En julio, 17.000 aeronaves permanecían sin entregar —18 % de la flota activa mundial— y los astilleros están saturados hasta 2027, lo que limita el crecimiento de la flota marítima y aéreo y mantiene las tarifas en máximos históricos.

Frente al alza de costos, la respuesta del sector pasa por la tecnología y la sostenibilidad. En 2025, la digitalización y la logística verde dejan de ser opcionales: se convierten en supervivencia. Empresas colombianas y globales aceleran la adopción de:

  • Vehículos eléctricos e híbridos para entregas urbanas, reduciendo dependencia del diésel y mitigando el impacto de su precio .
  • Gemelos digitales que simulan puertos y centros de distribución antes de invertir en infraestructura física, permitiendo ahorros millonarios y menor consumo energético .
  • Inteligencia Artificial y Big Data para planificar rutas óptimas, disminuir kilómetros vacíos y bajar el consumo de combustible entre 8 % y 15 % .
  • Blockchain que garantiza trazabilidad y reduce fraudes en cadenas de suministro transfronterizas, clave ante los nuevos aranceles recíprocos de hasta 200 % en productos farmacéuticos y semiconductores .

Además, la colaboración entre competidores se consolida como tendencia: flotas compartidas y almacenes multi-usuario permiten amortizar costos fijos y mantener precios competitivos.

El Gobierno colombiano, por su parte, prepara un decreto que diferenciará el subsidio al diésel: solo lo recibirían camiones de carga y transporte público, mientras autos particulares pagarán precio internacional (cerca de $15.000 por galón). La medida busca focalizar el apuesto estatal y fomentar la migración a flotas más eficientes.

Perspectiva para el cuarto trimestre
Con la temporada alta de consumo en puerta, se espera que la demanda de fletes repunte en octubre y noviembre. Quienes hayan invertido en electrificación de última milla, centros de distribución urbanos y contratos de capacidad a largo plazo estarán mejor posicionados para absorber los shocks de precio y cumplir plazos de entrega. En cambio, los operadores que dependen exclusivamente del mercado spot y de combustible fósil verán reducidos sus márgenes y podrían ser forzados a salir del negocio.

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